Entrada escrita por Darkus y Cerni

Antes de adentrarte en el mundo de el juego que no debe ser nombrado, debes apretar play (y no empieces con la jodienda)
Boomp3.comCómo no disponemos de tantos años como los dedicados por los anteriores autores a la teoría de la meada hetero vs. homo, expresaremos a continuación la historia del JUEGO QUE NO DEBE SER NOMBRADO.
Darkus: Once a time las ameeericas, desde el norte hasta el Sur la la la laaaaaa
Cerni: ¡Muxaxa! cállete joder, vamos a acabar esto. ¡Sigue putona!
Darkus: Vale mi ama, ya me callo joder.
(Ramera callejera infectada de enfermedades venéreas)Todo comenzó una oscura noche lluviosa de semen de negro en un mes agostoso. Una Ramera callejera infectada de enfermedades venéreas se quedó encerrada en su casa para no ser preñada por el abundante semen de negrazo que corría por las calles. (Cojan aire los asmáticos , por favor) Al no poder salir de su casa para comprar pilas para su consolador vibrador con el que recordaba a su perrito de la infancia con el que tuvo sus primeras relaciones a los cuatro años. Abrió su baúl de los regalos que te hace la gente y que nunca los utilizas, y encontró algo que cambiaria su vida para siempre, convirtiéndola en un pozo profundo y negro de maldad y cotufas frías y quemadas.
Con manos temblorosas, sacó esa cajita rojita aterciopeladita y doradita por los borditos (Darkus: Cerni de los ovarios secos, deja de poner itos joder) y cayó al suelo de la diarrea que le entró de la presión. Mientras su incontrolado esfinter sacaba todo lo que su interior albergaba, ella entre lágrimas de emoción por el encuentro, empezó a visionar unas imágenes que no conseguía comprender.
- Noooo - gritaba nuestra Ramera callejera infectada de enfermedades venéreas. - No, por favor, no ataquéis el muelle. ¡Nooooooo! - y su cabezá cayó inconsciente en el charquito de roletes liquados.
Después de varios días, los primeros rayos de sol atravesaron con gran fulgor la semeneada ventana, ya casi totalmente escurrida. Su bello rostro, llenomierda, se intentaba alzar para recordar lo ocurrido la noche anterior. Pero una costra pegada a su blanca mejilla, le desprendió la piel que la cubría hasta su suave papada.
- ¡MecagoenDios! - gritó nuestra afeminada Ramera callejera infectada de enfermedades venérea.
Se levantó, cuál vacaburra alzada por una mujer camionero. Y pisando uno de los roletes que quedaban casi sin disolver, cayó de bruces, nuevamente, sobre la mierda. Pero esta vez selló sus labios con la sustancia mierdosa que se encontraba bajo su cuerpo y se arrastró como un perenquen con el rabito recién reventado, hacia un lugar mejor, la ducha. Mientras con melodiosa voz, le decía a su hermana:
- Mira, gedionda. Vete a fregarme el cuarto o cuelgo en el yutube el video en el que se la estás mamando a Miguel el funcionario. ¡Zorra!
Nuestra ramera callejera infectada de enfermedades venérea quedó con sus amigos esa tarde para discutir lo que tristemente había vivido la noche anterior.
Pero eso es una historia que se merece una pausa dramática en la vida de los mortales, los orcos, los elfos, los ogros y los mariconazos de Alcorcón.
¡Continuará!